Repostar parece “lo de siempre”: paras, pagas, llenas el depósito y te vas. Pero una gasolinera es un entorno con vapores inflamables, movimiento de vehículos y equipos eléctricos. Y ahí, un despiste tonto (uno de esos de “solo un segundo”) puede salir caro.
De hecho, la normativa española lo deja claro: para repostar, el vehículo debe estar con el motor parado y, además, se exige apagar luces, radio y dispositivos emisores de radiación electromagnética como los teléfonos móviles.
Vamos con las reglas que de verdad importan.
1) Motor apagado (sí o sí) y freno de mano puesto
- Apaga el motor antes de empezar.
- Pon el freno de mano para evitar movimientos involuntarios (especialmente en pendientes o si alguien entra/sale del coche).
- Si llevas Start/Stop, asegúrate de que el coche queda realmente apagado.
Además de sentido común, es un requisito recogido en el Reglamento General de Circulación.
2) Luces, radio… y móvil: mejor todo apagado
Aquí hay dos motivos: seguridad y distracciones.
- Apaga luces y sistemas eléctricos.
- Evita usar el móvil durante el repostaje: aunque el riesgo de chispa sea bajo, te distrae y puede hacerte cometer errores (rebosar, salpicar, dejar la pistola mal puesta…).
3) Prohibido fumar (y nada de mecheros, vapeadores o “una caladita rápida”)
En una gasolinera, no es solo una norma: es una barrera contra incendios.
- Nada de cigarrillos.
- Nada de mecheros/cerillas.
- Nada de vapeadores cerca del surtidor.
OSHA también lo contempla de forma tajante en entornos de repostaje: motor apagado y señalización de no fumar.
4) No te subas y bajes del coche mientras repostas (la electricidad estática existe)
Esta es la típica que casi nadie conoce: la electricidad estática puede descargarse en forma de chispa. La recomendación más repetida en guías de seguridad es:
- Evita entrar y salir del coche durante el repostaje.
- Si tienes que hacerlo, toca metal del exterior del vehículo (lejos de la boca del depósito) antes de volver a manipular la manguera.
Está explicado en guías de seguridad específicas para estaciones de servicio
5) No llenes “hasta arriba del todo” (y deja que la pistola corte)
Cuando la pistola corta, corta. Punto.
- No intentes “apurar” para que entren unos céntimos más.
- Evitas reboses, salpicaduras y más vapores.
Un pequeño derrame en la zona del surtidor es justo lo que queremos evitar.
6) Mantén distancia y orden: un repostaje “limpio” es un repostaje seguro
- Colócate bien para no tensar la manguera.
- No dejes la pistola apoyada “como sea”.
- No bloquees accesos ni pasos.
Parece básico, pero cuando la estación está llena se nota quién va con prisa… y quién va con cabeza.
7) Niños y mascotas: mejor fuera del área de repostaje
Si vas acompañado:
- Que los niños no anden cerca del surtidor.
- Mascotas controladas, sin correas largas.
- Salidas/entradas al coche, las mínimas.
Menos movimiento = menos riesgo.
8) Si usas bidones, que sean homologados (y con el bidón en el suelo)
Si vas a repostar en recipiente:
- Usa recipientes aprobados.
- Coloca el bidón en el suelo, estable, antes de llenarlo.
- Nunca llenes un bidón dentro del maletero.
Es una recomendación habitual en guías de seguridad para minimizar riesgos por estática y derrames.
9) Si huele mucho a combustible, ves un derrame o pasa “algo raro”: para y avisa
En caso de incidente:
- No arranques el coche.
- No uses el móvil junto al surtidor.
- Avisa al personal o sigue las instrucciones del punto de ayuda/seguridad si es autoservicio.
- Si hay riesgo o fuego, llama al 112.
Más vale cortar a tiempo que “arreglarlo rápido”.
En Grupo Badía, seguridad es “lo normal”
Repostar no debería ser un momento “en piloto automático”. En una gasolinera conviven combustible, vapores inflamables, electricidad y movimiento constante. Y por eso, la diferencia entre un repostaje normal y un susto suele estar en cosas tan simples como apagar el motor, evitar distracciones, respetar la señalización y actuar con calma.
En Grupo Badía nos tomamos la seguridad como lo que es: una forma de cuidar de ti y de los tuyos, no una lista de normas para cumplir por cumplir. Por eso, trabajamos para que te sientas cómodo, atendido y tranquilo en cada visita: instalaciones preparadas, procedimientos claros y un equipo que responde cuando lo necesitas.
¿La idea? Que salgas de la estación con la sensación de siempre: “todo controlado”. Porque cuando haces lo básico bien, el repostaje deja de ser un riesgo… y vuelve a ser lo que debe ser: una parada rápida, segura y sin complicaciones.
Y si alguna vez tienes dudas (o ves algo que no te cuadra), dínoslo. Estamos para ayudarte: un solo equipo, cercano y profesional, con una prioridad clara: tu seguridad, tu confianza y tu tranquilidad.


