Las 5 reglas de seguridad en gasolineras que casi nadie cumple (y debería)

Repostar combustible es una de las acciones más rutinarias de nuestra vida. Lo hacemos casi en piloto automático, a menudo sin pensar en los riesgos que implica. En nuestras gasolineras, la seguridad es la máxima prioridad, pero esta responsabilidad no es solo nuestra. Como clientes, vuestras acciones son cruciales para prevenir accidentes.

Aunque la mayoría de los usuarios respetan las normas básicas, hay 5 reglas de seguridad en gasolineras que casi nadie cumple. Repasarlas no solo te protegerá a ti, sino también a todos los que te rodean, a nuestros empleados y a las instalaciones.

1. El uso del móvil: un peligro más allá de la distracción

Ver carteles que prohíben el uso del móvil es algo habitual, y la gran mayoría de las personas asumen que es por el riesgo de una chispa. Aunque esta posibilidad es extremadamente baja, el verdadero peligro del móvil en una gasolinera es la distracción.

El proceso de repostar requiere tu atención total. Si estás hablando por teléfono, enviando un mensaje o mirando redes sociales, es mucho más probable que cometas un error. ¿Qué podría pasar?

  • Derrames de combustible: Un simple despiste puede hacer que la manguera se salga del depósito o que llenes el tanque hasta que rebose, provocando un derrame. La gasolina o el diésel en el suelo no solo son un riesgo de incendio, sino que también pueden hacer que tú o alguien más resbale y caiga.
  • Repostar el combustible equivocado: Con la mente en otro sitio, es fácil confundir la manguera y poner diésel en un coche de gasolina (o viceversa). Si esto sucede, el daño al motor puede ser grave y costoso.
  • Ignorar un problema: Un pequeño goteo o una situación anormal podría pasar desapercibida si estás concentrado en tu teléfono, impidiendo que actúes a tiempo para evitar un problema mayor.

En definitiva, deja el móvil guardado en el coche o en el bolsillo. Tu seguridad y la de los demás valen más que una llamada o un mensaje.

2. Dejar el motor encendido, un riesgo de ignición

Apagar el motor del vehículo mientras repostas es una regla fundamental que, sorprendentemente, muchos conductores ignoran. La prisa es, a menudo, la excusa principal. Sin embargo, no hay prisa que justifique un riesgo tan grande.

El motor de un coche en marcha es una fuente potencial de calor y chispas. Por su propio funcionamiento, produce calor y gases de escape. Además, el sistema eléctrico del coche está constantemente activo, lo que podría generar una chispa accidental.

En una gasolinera, la atmósfera está saturada de vapores de combustible, que son altamente inflamables. El más mínimo contacto de estos vapores con una fuente de ignición, ya sea el calor del motor o una chispa, puede desencadenar un incendio o una explosión.

Tomarte unos segundos para girar la llave y apagar el motor es un pequeño gesto que puede prevenir una catástrofe.

3. La electricidad estática: la amenaza invisible

Este es, quizá, el peligro más desconocido y el que menos gente tiene en cuenta. La electricidad estática se genera por la fricción, y tu ropa o incluso la fricción de tu cuerpo contra el asiento del coche pueden acumular una carga eléctrica. Si sales del vehículo para repostar sin descargar esa energía, podrías generar una chispa al tocar el surtidor.

Aunque parezca sacado de una película, ha habido casos documentados de incendios en gasolineras provocados por la electricidad estática. ¿Cómo evitas este riesgo? Es muy sencillo:

  1. Apaga el motor y sal del coche.
  2. Toca una parte metálica de la carrocería antes de coger la manguera. Esto descargará cualquier electricidad estática que hayas acumulado.
  3. No vuelvas a entrar al coche mientras repostas. Si necesitas hacerlo, vuelve a repetir el paso 2 antes de manipular la manguera de nuevo.

Es un hábito simple, rápido y muy efectivo que te mantendrá seguro.

4. Llenar el depósito hasta que rebose

Muchos conductores, en un intento de aprovechar cada céntimo, intentan llenar el depósito hasta el último mililitro, provocando que el combustible se desborde. Este acto, aparentemente inofensivo, tiene múltiples riesgos:

  • Peligro de incendio: El combustible derramado sobre el suelo o sobre el coche se convierte en un riesgo de incendio inmediato, especialmente si entra en contacto con alguna fuente de calor o una chispa.
  • Daño al vehículo: Los coches modernos tienen un sistema de recuperación de vapores para evitar que estos salgan a la atmósfera. Si llenas el depósito en exceso, puedes dañar este sistema (conocido como cánister), lo que podría resultar en reparaciones costosas.
  • Contaminación: La gasolina o el diésel derramados contaminan el suelo y las aguas subterráneas, un impacto medioambiental que debemos evitar.

Los surtidores están diseñados para cortar automáticamente el suministro de combustible cuando el depósito está lleno. Una vez que escuches ese “clic”, no intentes meter más combustible. Dejar un pequeño espacio en el depósito no solo es seguro, sino que también es mejor para tu coche y para el medio ambiente.

5. Fumar y el peligro de las fuentes de ignición

Aunque está terminantemente prohibido fumar en cualquier gasolinera, y es una de las normas más conocidas, la realidad es que todavía se ven personas con un cigarrillo en la boca o que acaban de apagarlo cerca de las instalaciones.

Esta regla es, de hecho, la más crítica. Una colilla encendida, un mechero o una cerilla son fuentes de ignición directas. El combustible líquido y, sobre todo, sus vapores, son extremadamente volátiles e inflamables. El contacto de una simple llama con estos vapores provoca una ignición instantánea que puede tener consecuencias fatales.

No solo se trata de fumar. Cualquier fuente de fuego o chispa, por pequeña que sea, es un peligro. Por ello, es esencial que no enciendas cerillas ni mecheros y que te asegures de que no hay ninguna fuente de ignición cerca.

La próxima vez que visites una de nuestras estaciones, tómate un momento para recordar estos puntos. Un pequeño gesto de precaución puede marcar una gran diferencia.

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